Además, el martes llegó una protesta del movimiento #MeToo contra esas conductas a la sede principal en Chicago del gigante estadounidense de comidas rápidas.


Las quejas de #MeToo (iniciativa que comenzó luego de los abusos del exdirectivo de Hollywood Harvey Weinstein) se dieron después de conocerse que los bufetes de abogados American Civil Liberties Union y Time’s Up Legal Defense Fund presentaron las nuevas demandas de acoso sexual en contra de la corporación.

Las numerosas quejas, dijo, Isabel Urbano, portavoz de la campaña Lucha Por $ 15, que busca un salario más justo para las trabajadoras del sector, provienen de diferentes ciudades del país.


Según Urbano, muchas trabajadoras buscaron que sus supervisores corrigieran el acoso, pero sus quejas en varios casos no fueron tomadas con la seriedad debida.
Al contrario, como sucede en muchos casos de acoso sexual en otros lugares, la gerencia buscó castigar a las trabajadoras con una reducción de horas, actos de disciplina y, en algunos casos, despidos.
Tanya Harrel, una trabajadora de un McDonald’s en Gretna, California, detalló su experiencia de acoso a la prensa.
“Durante 3 años, hemos estado hablando, presentando cargos e incluso haciendo huelga para que McDonald’s enfrente su problema de acoso sexual”, dijo Harrell, a quien un compañero de trabajo intentó violarla en un baño.
“Pero estos nuevos cargos muestran que nada ha cambiado. No podemos esperar más a que se haga algo. McDonald’s, es hora de sentarse con los trabajadores que ayudan a hacer que sus 6.000 millones en ganancias sean posibles…”.
El anuncio de estos casos viene a la opinión pública poco antes de la junta anual de los sindicatos de esta corporación, que se llevará a cabo en Chicago.
En otro de los 25 casos, un supervisor en Durham, Carolina del Norte, descartó una queja de una mujer que reportó a un compañero de trabajo que le hacía comentarios obscenos y expuso sus partes privadas ante ella.
Luego, ese compañero trató de tener sexo con ella dentro de una nevera.
Sin embargo, el supervisor de ambos no le creyó a la mujer. Al contrario, las horas de la trabajadora fueron reducidas, dijo Urbano.
Jamelia Fairley, trabajadora en un establecimiento de esta corporación en Sandford, Florida, expuso su experiencia ante el acoso en el trabajo.
“Fui sometida a un ambiente humillante e intimidante en McDonald’s y los gerentes no hicieron nada para detenerlo”, afirmó Fairley.
“Para empeorar las cosas, después de que informé el lenguaje sexualmente explícito y los toques inapropiados a los que me enfrentaba con regularidad, mis horas se reducían, lo que me hacía casi imposible mantener a mi hija”, expuso.
La corporación McDonald’s, por su parte, declaró que ha institucionalizado varias medidas para prevenir el acoso y que esto incluye nuevas medidas disciplinarias y entrenamiento para los gerentes.
A raíz del movimiento #MeToo, decenas de mujeres del país, incluyendo estrellas de Hollywood, han detallado casos de acoso sexual, incluyendo violaciones en varias partes del país.

Este movimiento está inspirando a las trabajadoras de la industria de la comida rápida a denunciar sus casos.