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martes, 29 de enero de 2019

Con sanciones a PDVSA, EE. UU. pone más presión sobre Nicolás Maduro



Un nuevo golpe, quizá el más contundente de todos, dio este lunes la administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, al régimen de Nicolás Maduro al anunciar una nueva tanda de sanciones que reducirán de manera dramática los ingresos que el actual gobierno venezolano recibe por la venta del petróleo.

Invocando poderes de emergencia nacional, el Departamento del Tesoro incluyó en su lista de organizaciones bloqueadas a PDVSA, la empresa de petróleos de Venezuela. En términos prácticos, eso implica el congelamiento de todos los activos de PDVSA en EE. UU. y que, según fuentes en este país, llegarían a unos 7.000 millones de dólares.
Aunque la determinación también prohíbe a las compañías estadounidenses realizar transacciones comerciales con PDVSA, de momento permitirá la compra controlada de crudo hasta marzo, mientras las refinadoras de crudo venezolano se ajustan a la nueva norma. Aun así, todo el dinero de esas ventas pasará a cuentas bloqueadas por el gobierno y no llegará a las arcas de Maduro.

Se trata de una ruda movida, pues Venezuela exporta más del 40 por ciento de su producción a EE. UU. Más aún, por ser uno de los pocos países que pagan en efectivo por las compras, pues otros, como China y Rusia, lo descuentan a las deudas que tiene el Estado venezolano con Moscú y Pekín. “EE. UU. les pasa la cuenta de cobro a los responsables de este trágico espiral venezolano y seguirá usando todo su arsenal económico y diplomático para respaldar al gobierno interino de Juan Guaidó. Lo que estamos haciendo es evitando que Maduro siga desviando esos recursos y preservándolos para el pueblo venezolano”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
Y en un nuevo gesto, que busca debilitar más al régimen chavista, Mnuchin dijo que las sanciones se levantarían de inmediato si entrega el control de la compañía al gobierno Guaidó o al que surja de unas elecciones democráticas y transparentes.
Mnuchin también anunció que se permitiría que Citgo –petrolera del Estado venezolano, pero que opera en EE. UU.– podrá seguir haciendo negocios en el país, aunque todas sus ganancias pasarán también a cuentas congeladas. 

El secretario del Tesoro estuvo acompañado en el anuncio por el asesor en Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, quien causó polémica por una anotación que tenía en su libreta y decía “5.000 soldados a Colombia”.

Bolton aseguró que, tras las sanciones, el gobierno de Maduro perdería otros 11.000 millones de dólares en ganancias por exportación el próximo año.

Por su parte, Mnuchin dijo que el efecto sobre las refinerías de EE. UU. que dependen del petróleo venezolano sería menor, pues estas han reducido sus importaciones, que hoy son solo un fracción cercana al 10 por ciento.
Sin mayores efectos
De acuerdo con los funcionarios, las refinerías cuentan con reservas de crudo, de allí que no se esperen consecuencias en el corto plazo. 

Aunque los funcionarios no fueron claros en si Guaidó podrá tener acceso a los fondos decomisados, en días pasados indicaron que procederían a transferir el control de las cuentas al nuevo gobierno. 
De hecho, el autoproclamado presidente encargado anunció ayer que ordenó el “traspaso” de las cuentas del país en el exterior para evitar el “saqueo”, al tiempo que señaló que se inició un proceso para designar a las directivas de Citgo y PDVSA.

Las consecuencias de las sanciones de EE. UU. a PDVSA para la economía venezolana en el corto plazo pueden ser devastadoras, en vista de que ya se encuentra en un ciclo hiperinflacionario, con una franca caída en su producción de crudo y una economía más que nunca dependiente de las importaciones. 

Del millón y medio de barriles que producía Venezuela a finales de 2017, pasó el año pasado a 1,2 millones de barriles diarios, y casi 90 por ciento de los ingresos venezolanos los constituye la venta de petróleo.

“El gobierno de Maduro ya ha permitido que la economía se encoja con tal de mantenerse en el poder, pero estas sanciones pintan una película aún más delicada. Después de un año de hiperinflación, de 16 años de control de cambio, esas sanciones van a reducir el ingreso, un ingreso que por cierto no sabemos a dónde va porque no hay presupuesto nacional público y aprobado por la Asamblea Nacional. Eso debilita al gobierno y el mantenimiento de su base de poder”, explicó a EL TIEMPO el economista y decano de la Universidad Católica de Venezuela, José Balza.
A sobrevivir
Aunque no se sepa a dónde iban los recursos, es previsible que el régimen los usara para mantener las pocas importaciones de alimentos y medicinas o el pago de créditos. 

Los alimentos de las cajas Clap que reparte el régimen de Maduro entre los sectores más pobres están integrados por alimentos importados, solo por poner un ejemplo.
Además, el Departamento del Tesoro también ordenó parar la venta de diluyentes a Venezuela, fundamental para la fabricación de gasolina en el país y la dilución del petróleo pesado venezolano en un crudo más liviano y fácil de exportar. “Una cosa es que no te estén entrando los dólares y otra cosa, que tampoco te estén entrando componentes esenciales para hacer gasolina. Esto detiene la posibilidad de movilización y transporte en el país porque simplemente no tendremos combustible, al menos en el corto plazo (...)”, dijo Balza.
EE. UU. les pasa la cuenta de cobro a los responsables de este trágico espiral venezolano y seguirá usando todo su arsenal económico y diplomático para respaldar al gobierno interino de Juan Guaidó
Maduro dijo la semana pasada que su administración vendería petróleo a EE. UU. “hasta que quisieran comprarlo” y destacó que en caso de que ya no lo quisieran, lo vendería “en otro lado”. Este lunes, tras las sanciones, anunció acciones “legales”. 
CRÉDITOS PARA: www.eltiempo.com


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