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Papa Francisco dice que hostilidad hacia migrantes es miedo irracional



El papa Francisco, que llegó este miércoles a Panamá para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en una visita que se prolongará hasta el domingo, sugirió en el avión que lo llevaba a ese país que la hostilidad hacia los migrantes ha sido impulsada por un miedo irracional.


“Es el miedo lo que nos vuelve locos”, comentó Francisco, respondiendo a un periodista que calificó de “locura” la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro en la frontera con México. Miles de peregrinos, cubiertos de banderas, invadieron Ciudad de Panamá. 

“Quisiéramos que hubiera más fronteras de amor, de paz, de amistad. El papa Francisco” quiere “que, en lugar de crear muros, abramos caminos”, dijo Carlos Gil, un joven salvadoreño en Ciudad de Panamá. 

“El santo papa siempre está apoyando a los países en crisis. No estamos solos”, expresó la nicaragüense Wendy Flórez. 

Se espera que la migración sea uno de los temas principales del viaje de seis días del Papa a Panamá.

Subrayando su firme enfoque en el tema, Francisco se reunió con ocho refugiados en Roma antes de partir a Centroamérica.

La visita del 23 al 28 de enero en Panamá para la JMJ es el primer viaje fuera de Italia del Papa en 2019. 

El pontífice, de 82 años, también visitará Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bulgaria, Macedonia y Rumania este año, y dijo que una visita a Japón estaba entre sus planes.

La visita del pontífice se da en medio de la mayor ola migratoria en América Latina forzada por la violencia y las crisis políticas y económicas.

Hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses y venezolanos traspasan fronteras a diario en busca de oportunidades. Desde Centroamérica, multitudinarias caravanas que huyen de la violencia de pandillas y los conflictos políticos se dirigen hacia Estados Unidos. 

Y los venezolanos escapan de una destructiva crisis económica, con hiperinflación y escasez de alimentos y medicinas. La ONU teme que, a finales de año, haya unos 5,3 millones de “refugiados” de ese país. En Panamá, el fraile venezolano Edwin Fernández espera que el mensaje del Papa ayude en “la situación terrible que estamos pasando”.

‘Un bálsamo’
El arzobispo de Panamá José Domingo Ulloa también llamó la atención sobre la “nula respuesta” de los gobiernos frente a los problemas sociales que involucran a los jóvenes: “Los lanzan a cifrar sus esperanzas en otros países, exponiéndoles al narcotráfico, la trata humana, la delincuencia y tantos otros males”. Por eso, “anhelamos” que esta visita “sea un bálsamo para la difícil situación con la que conviven” muchos jóvenes, expresó Ulloa ante la multitud en el Campo Santa María la Antigua del paseo marítimo de Ciudad de Panamá. 

Pero el mensaje de alivio no será exclusivamente para los jóvenes, sino también para la propia Iglesia. 

Francisco regresa a Latinoamérica un año después de su visita a Chile, ensombrecida por protestas y escándalos de abusos sexuales de curas a menores y su encubrimiento por la cúpula eclesiástica.

El tema “genera mucha atención en la Iglesia”, recalcó el director de prensa del Vaticano, Alessandro Gisotti, aunque aseguró que el Papa “no tiene programado un encuentro con víctimas” de abusos en el istmo. 

Miles de personas se congregaron desde el aeropuerto Tocumen y se apostaron a los largo del recorrido de 29 kilómetros en automóvil entre el terminal aéreo y la nunciatura apostólica, adonde se dirigirá a descansar en sus cinco días de visita.

Durante su estadía, Francisco visitará un centro de detención juvenil y tiene previsto un encuentro con enfermos de sida en un centro de asistencia. Asimismo, prevé reunir a unos 70 obispos de Centroamérica. “El Papa quiere llevar consuelo y esperanza donde hay dolor y sufrimiento”, recalcó Gisotti.

Contra la xenofobia
Al menos siete presidentes acudirían el domingo a la última misa del papa en la JMJ: Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador), Carlos Alvarado (Costa Rica), Iván Duque (Colombia) y Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), además del anfitrión, Juan Carlos Varela. Sobresalen las ausencias de los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Nicolás Maduro, con los que la Iglesia católica mantiene tensas relaciones. 

La misa final se realizará en las afueras de la capital panameña, donde se ha levantado una gigantesca tarima para que a lo largo de casi tres kilómetros los asistentes puedan seguir la intervención del pontífice. Un gigantesco mural contra la xenofobia y el racismo, en forma de vitral, decorará el altar.

Es el miedo lo que nos vuelve locos.

La gran fiesta de la juventud católica latinoamericana costará 54 millones de dólares, en parte aportados por patrocinadores y donantes. El Gobierno asegura, por otra parte, que tendrá un impacto directo de 388 millones de dólares sobre la economía.


CRÉDITOS PARA: www.eltiempo.com


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